La Gran Asamblea de Caracas del Proceso Constituyente del Movimiento Social Cultural, celebrada con el pulso vibrante de nuestro pueblo en el Parque Alí Primera, no fue un punto de llegada, sino una poderosa demostración de que estamos progresivamente avanzando hacia la meta que soñamos y merecemos.
El torrente de ideas, la consciencia elevada y la emoción que se sintió en cada debate son el reflejo de un pueblo que se levanta para construir un país donde los derechos humanos, la paz, el amor y la alegría dejen de ser aspiraciones para convertirse en la realidad palpable de cada ciudadano y ciudadana, en cada rincón de nuestra tierra bendita. El humanismo socialista se manifiesta en esta capacidad de encontrarnos y debatir con afecto sobre el futuro.
Hago un paréntesis para expresar mi más profundo agradecimiento y mi infinita admiración a la voluntad inquebrantable de la gente que vive en las comunidades. Son ustedes, el pueblo de a pie, quienes han tomado este proceso como propio, con una dignidad y un compromiso que nos inspira a seguir adelante. La fuerza que impulsa este proceso constituyente cultural y de los movimientos sociales, emana directamente desde la comuna, desde la esencia misma de nuestra gente; esa fuerza no es impuesta, sino que nace del arraigo, del conocimiento profundo de nuestra identidad y de la necesidad de proteger nuestro legado.
Gracias por no rendirse, por creer y por construir cada día.
Hoy, más que nunca, la cultura, la identidad profunda y el sentido de pertenencia trabajan juntos como una trinidad protectora para la defensa integral de la Patria. Este tríptico poderoso, sumado al amor, la pasión y la innegociable libertad de nuestro pueblo, conforma un escudo, un muro imbatible contra cualquier amenaza. Lo que hemos construido en la calle, en la comuna, a través del arte y el debate consciente, es la base moral y ética para proteger nuestros logros. El poder creador del pueblo organizado es la garantía de nuestra soberanía.
Sigamos adelante con esa misma pasión que nos caracteriza. Que cada tambor, cada pincelada, cada asamblea comunal y cada acción de calle sea un paso más hacia la Patria bendita que nos merecemos. Miremos el horizonte con la certeza de que la unión de la cultura y el poder popular es invencible.
Por eso, en este momento crucial, recordamos las palabras de nuestro Comandante Eterno, que nos motivan a la acción constante y a la esperanza:
“Hay que mantener encendida la llama de la esperanza, hay que mantener encendida la llama de la pasión, hay que mantener encendida la llama del amor.” Hugo Rafael Chávez Frías.

